arrow checkmark code cross email facebook magnifier pdf phone plus twitter user youtube

Noticias

Boletín de Investigación No. 2014-2

JPE

Restricción vehicular: ¿Una buena idea?

En reiteradas ocasiones las autoridades han mencionado la idea de ampliar la restricción vehicular en Santiago y extenderla a regiones para combatir problemas de contaminación y congestión. El último fue el Intendente de la Región Metropolitana a fines de agosto. ¿Es una buena idea? Muchos dicen que no, pero la verdad es que, en ausencia de otros instrumentos regulatorios, la respuesta no es obvia y va a depender del objetivo y del diseño.

En un paper publicado recientemente en el Journal of Public Economics, los investigadores del Instituto de Economía UC Francisco Gallego y Juan-Pablo Montero, junto al entonces alumno de magister en la UC y hoy doctorado en la Universidad de Chicago,  Christian Salas, estudian precisamente estos temas usando como evidencia la restricción vehicular introducida en Ciudad de México en 1989 llamada Hoy-No-Circula. Este paper además documenta la fuerte y rápida alza en la compra y uso del automóvil causada por el Transantiago.

El estudio muestra que políticas de restricción vehicular como el Hoy-No-Circula,  que establece una restricción permanente a la circulación de todos los vehículos un día a la semana basados en el último dígito de la patente, pueden ayudar a reducir la contaminación y la congestión pero solo en el corto plazo, durante el primer y segundo mes de aplicada la política. De hecho, los autores documentan una caída de 13% en monóxido de carbono, contaminante emitido principalmente por vehículos. Al cabo de un año, sin embargo, toda esta ganancia inicial no solo se pierde, sino que se revierte con aumentos de contaminación del 11%. Esta reversión se explica por la compra de un segundo vehículo antiguo y contaminante, principalmente por parte de hogares de ingresos medios. Aquellos hogares de ingresos bajos dueños de un auto no tienen los recursos para comprar un segundo y muchos de los hogares de altos ingresos pueden by-pasear la restricción sin necesidad de comprar más autos.

Hay dos lecciones aquí. La primera es que la restricción vehicular puede servir para reducir contaminación en días de muy mala calidad del aire únicamente si se usa en forma esporádica, evitando así la compra de un segundo vehículo. La segunda lección es que políticas como el Hoy-No-Circula no sirven para combatir problemas permanentes como la congestión y la contaminación promedio.

Hay, además, una tercera lección. Un trabajo en progreso de los mismos Gallego y Montero, ahora en compañía de Hernán Barahona, egresado del magister en Economía UC, muestra que políticas de restricción vehicular que liberan a los vehículos más nuevos de la restricción, tal como ocurrió en Ciudad de México a partir del 1994 y en Santiago desde 1993 con la llegada de los catalíticos, pueden ser una herramienta muy efectiva a la hora de acelerar la renovación del parque automotor hacia vehículos  más limpios, sin necesidad de recurrir a subsidios a la compra de autos nuevos.

Desafortunadamente esta última lección conversa poco con la iniciativa de la reforma tributaria que grava la compra de vehículos nuevos.