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Boletín de Investigación No. 2014-3

JME

Exportaciones, innovación y precios

Chile es de los países que más ha abierto sus puertas al resto del mundo en los últimos años. Tiene tratados de libre comercio o asociaciones económicas con EE.UU., China, Mercosur y Europa, entre otros. La ventaja que tiene esta apertura es que nos permite consumir bienes sin producirlos.  A cambio, nos concentramos en la producción de bienes donde somos "mejores" que el resto del mundo, donde tenemos ventajas comparativas y las intercambiamos por bienes que no producimos. Cambiamos Concha y Toro por iPads.

Pero hay detractores del libre comercio que dicen, por ejemplo, que este requiere reasignar trabajo entre sectores: menos gente produce planchas y más gente produce vino. Este proceso lleva tiempo, pero a la larga, después de la reasignación, el problema se va. Otro problema que esgrimen sus críticos es que ahora el vino le va a costar más caro a los chilenos. Si el Sr. Viñatero le vende una botella a US$20 a los americanos, ¿por qué le va a cobrar menos a un chileno?  Este problema de los precios más altos permanecería en el tiempo.

La investigación Innovation and the Trade Elasticity de Loris Rubini, profesor asistente del Instituto de Economía, publicada en el Journal of Monetary Economics en septiembre, pone la teoría de los precios más altos en duda.  El estudio argumenta que no necesariamente los precios de los bienes exportados en Chile aumentarán con el libre comercio. Es más, probablemente se reduzcan gracias a la innovación.

Cuando un productor accede al mercado exportador, aumenta mucho su demanda y también los incentivos a invertir en innovación. Innovación, en un sentido amplio, requiere un costo fijo para reducir un costo por unidad. Si uno vende poco, un costo por unidad bajo no es tan tentador. El costo fijo requerido no se justifica, luego no se innova. El acceso a las exportaciones amplía este mercado, pudiendo justificar la innovación. Si bajan los costos por unidad, es lógico esperar que baje el precio del bien, tanto en el exterior como en Chile.

Rubini no es la primera persona que propone este mecanismo: muchos estudios confirman que los exportadores innovan más que los no exportadores. En Chile, Manuel Agosín, Roberto Álvarez y Ricardo López, entre otros, presentan evidencia microeconómica al respecto.  Lo que hace la investigación de Rubini  es demostrar que este canal es importante desde un punto de vista macroeconómico. Entender qué pasa a nivel macro es crucial porque significa que lo que observamos para ciertas empresas se puede generalizar.

Este estudio muestra  que al innovar, las empresas reducen el precio de sus bienes, amplificando la reacción de los volúmenes comerciales, pudiendo generar el aumento observado en los datos. A nivel macro, la innovación es tanto o más importante que a nivel micro. Así que, chilenos, a no preocuparse, le podemos seguir vendiendo vino a los americanos, no tiene por qué aumentar el precio en casa.

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