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Análisis de la actualidad nacional e internacional a través de las investigaciones y opiniones de académicos del Instituto de Economía UC.

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El efecto de las cuarentenas en el desempleo – Rodrigo Fuentes y Raimundo Soto

En todo el mundo existe preocupación por los efectos económicos del Covid-19. Entre ellos, el aumento del desempleo ocupa un lugar principal por sus obvias repercusiones sociales. El desempleo, sin embargo, no solo responderá a los efectos de la crisis económica sino también a las medidas para tratar de controlar la pandemia. En efecto, las cuarentenas y la prohibición de operar para actividades comerciales donde se concentre la población (desde restaurantes a espectáculos deportivos) tienen, inevitablemente, un efecto dañino en el empleo.

Es cierto que algunas de las actividades económicas pueden ser hechas de manera remota aunque sea con un mayor costo organizacional y con menor productividad. Hemos visto cómo las universidades, por ejemplo, en gran medida han podido continuar sus actividades docentes y de investigación a distancia. Pero muchas actividades no pueden ser realizadas sino presencialmente, en especial aquellas del sector manufacturero, la construcción o el transporte. En ellas el empleo se resentirá inevitablemente, en forma creciente mientras más se prolonguen las cuarentenas y la crisis económica.

Resulta conveniente poner cifras a los efectos en desempleo de la pandemia para poder dimensionar la importancia del problema y la necesidad de incluir este aspecto entre las consideraciones de la autoridad al momento de evaluar las diferentes políticas sanitarias. Las estadísticas chilenas, nuevamente, son deficientes y no permiten sino un análisis muy grueso. Aun así, creemos que éste es útil. Las estimaciones de aumento del desempleo se han hecho para un escenario extremo: el peor que resulte de una cuarentena nacional y prolongada (caída de oferta) o como resultado de la contracción de la actividad económica (caída de demanda). Puede parecer muy pesimista, pero contra esos riesgos extremos es que la autoridad desea que la economía este cubierta.

En ausencia de datos para Chile, usamos las cifras de Estados Unidos para determinar cuánto podría ser la actividad que se puede seguir haciendo de manera remota en los distintos sectores de la economía de un país. Evidentemente, los niveles son muy bajos en la construcción o la minería, pero mucho mayores en el área de servicios. Las estimaciones son optimistas pues los datos de EE.UU. corresponden a una economía más desarrollada y digitalizada que la nuestra, donde el empleo remoto es más común.

Usando esa información y una estimación estadística propia (con datos para Chile) respecto de cómo reacciona el empleo sectorial a cambio en los niveles de actividad productiva, hemos estimado la caída en el empleo que podría observarse. Nuestras estimaciones son hechas por sector, evitando usar datos agregados ya que la magnitud de los efectos son diferentes dependiendo de qué tan intensiva son las distintas industrias en el uso de mano de obra. Además, consideramos que no habrían cambios en el empleo en el sector público y en sectores de servicios esenciales. Excluimos, entonces, defensa, administración pública, servicios de agua, gas, recolección de basura y electricidad, telecomunicaciones, educación y salud, y servicios domésticos. Estos sectores excluidos emplean 3.3 millones de personas. El estudio del impacto del Covid-19 en el desempleo, por lo tanto, se hizo para el restante 5.8 millones de trabajadores.

Estimamos que en el peor de los escenarios, el aumento del desempleo alcanzaría a unos 900 mil trabajadores; si a esta cifra le sumamos el actual desempleo (767 mil trabajadores en marzo de 2020), el desempleo total llegaría a 1.66 millones (lo que equivale a un 16.9% de la fuerza de trabajo). Los cuatro sectores más afectados serían Manufacturas, Construcción, Turismo y Comercio, que en conjunto perderían cerca de 650 mil empleos. Nuestros números son congruentes con las estimaciones de contracción del empleo hechas por las asociaciones gremiales de cada sector. La composición sectorial del aumento en el desempleo sugiere que los efectos van a ser peores para los trabajadores de baja calificación que son mayoritarios en la construcción o el comercio.

El ajuste en el empleo no es instantáneo: muchas empresas –sobre todo aquellas medianas y grandes—tienen suficientes espaldas financieras para aguantar algunos meses antes de tener que despedir trabajadores. Nuestras estimaciones sugieren que 50% de la caída de empleo podría producirse en el trimestre que finaliza en junio y un 90% a diciembre. Naturalmente, si la recuperación de la crisis y la pandemia a partir del tercer trimestre de este año es tan vigorosa como los han previsto las autoridades, los efectos de desempleo serán sustancialmente menores.

 

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