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Análisis de la actualidad nacional e internacional a través de las investigaciones y opiniones de académicos del Instituto de Economía UC.

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La pandemia que estamos enfrentando – Francisco Silva

La pandemia que estamos viviendo si bien es desastrosa en muchos niveles, ha dado inicio a otra mucho más benigna, una pandemia de expertos. Cuando enciendo la televisión, veo epidemiólogos hacer predicciones sobre el número de personas que se contagiarán por el virus, veo expertos en educación haciendo predicciones sobre las consecuencias de no abrir los colegios y sí, también veo economistas dando predicciones acerca de qué pasará con el PIB si se prolongan las cuarentenas (probablemente pueden encontrar algunas de esas en este blog). Para alguien como yo que estudia expertos, esto es el lado positivo del Coronavirus: los expertos parecen ser cada vez más populares.

¿Cómo nosotros, los “consumidores de expertos”, deberíamos tomar sus consejos? La teoría económica, conocida por su escepticismo, advierte que uno siempre debería tener en cuenta los incentivos de la gente para entender sus acciones -si un experto contratado por una gran compañía de tabaco predice que fumar aumenta la expectativa de vida, yo tendería a sospechar. Pero muchas veces los incentivos no son para nada obvios.

Imagina que a Gabriela, una (ficticia) joven bióloga médica que investiga en una universidad local, le preguntan si cree que habrá una vacuna para el Coronavirus antes de 12 meses. Gabriela no está empleada por ninguna compañía farmacéutica (ni quiere estarlo) y ninguna parte la está financiando por sus recomendaciones. Ella está simplemente interesada en su carrera académica, lo que implica que su única meta es impresionar a otros, como sus pares, responsables políticos o el público general. De seguro Gabriela tiene los incentivos para contestar de manera honesta si la vacuna estará lista o no. El deseo de parecer inteligente debería llevarla a hacer predicciones lo más precisas posibles para así estar en lo correcto la mayor cantidad de veces.

Resulta, sin embargo, que Gabriela podría tener incentivos para no ser completamente honesta, como ha sido demostrado por unos cuantos artículos escritos por Ottaviani y Sorensen en 2006. Los autores muestran que los expertos cuyo único objetivo es mejorar la opinión que los demás tienen sobre ellos, podrían no dar sus mejores predicciones sobre eventos futuros. La razón principal de esto sería para ser más “políticamente correctos”. Imaginen que existe un consenso público y que este dice que con un 80% de probabilidad la vacuna estará disponible en menos de 12 meses. Gabriela en cambio piensa que esa probabilidad es en realidad de un 60%. Si ella dice su predicción del 60%, en el evento que ella considera más probable que es que una vacuna se complete en menos de 12 meses, parecerá (a los demás) que está equivocada o al menos “no tan en lo correcto” como alguien que predice una probabilidad más alta. Esto significa que Gabriela inevitablemente estará tentada a sobre reportar la probabilidad de tener la vacuna, no porque sea corrupta o porque tenga motivos personales ocultos, sino que simplemente porque desea que los demás la vean como alguien competente. De cierta manera, los expertos son atraídos hacia lo que dice el consenso si se preocupan de su carrera.

¿Qué hacemos entonces? ¿Ignoramos a los expertos y confiamos únicamente en la “sabiduría de Twitter”? bueno… ¡No! Cualquiera que exprese su opinión públicamente se interesará por sí mismo y la “sabiduría de masas” es a menudo más frágil de lo que la gente común se da cuenta (como muestran varios artículos sobre comportamiento social de rebaño, o “social herding”, en la teoría económica). Lo que significa es que deberíamos tomar los consensos públicos con una pizca de escepticismo.

PD: A estas alturas, los inteligentes lectores de este blog de seguro se estarán preguntando sobre mis propias motivaciones para escribir esta pieza. ¿Por qué estoy contribuyendo a este blog? 1) porque es divertido, 2) porque me lo pidieron y 3) porque quiero que tú, lector, le eches un vistazo a mi propia investigación (disponible en mi sitio web) y ver si te gusta.

Francisco Silva, profesor Asistente Instituto de Economía UC

 

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