arrow checkmark code cross email facebook magnifier pdf phone plus twitter user youtube

Blog

Análisis de la actualidad nacional e internacional a través de las investigaciones y opiniones de académicos del Instituto de Economía UC.

Publicación:

Protocolos Bioéticos y Diseño de Mercados – Nicolás Figueroa y José Valenzuela

La Mesa Social por COVID-19 ha considerado, entre otras propuestas, el protocolo bioético que incluye el problema de ”la última cama”. Ante el lamentable crecimiento de los casos, esto se vuelve un tema apremiante.

La propuesta se basa en una convención en que la asignación de los recursos debe hacerse en base a la cantidad de años y calidad de vida. Esto es, el hecho de ser una persona joven con COVID-19 no garantiza aplicación de cuidados intensivos (cama UCI/ventilador mecánico) si la situación de salud del afectado(a) no es precisamente alentadora. Por otro lado, la entidad considera prioridad establecer criterios objetivos que no permitan que la condición socioeconómica, la nacionalidad, sexo o plan de salud, entre otros, sean condicionantes para el acceso a tratamientos con equipos escasos. Nos encontramos ante la necesidad de asignar recursos escasos, en un escenario donde la sociedad ha decidido que no es posible “pagar” por subir en la lista de prioridad, y donde se debe diseñar algún mecanismo de asignación que tenga características deseables. Así, se trata de diseñar un mercado, aun cuando se trata de un mercado sin precios.

Las soluciones tradicionales utilizan una priorización por puntos, que son asignados dependiendo del valor que la sociedad asigna a diversos criterios, todos ellos válidos. Por ejemplo, puede asignar más puntos en la lista de espera a personas más jóvenes (más años de vida saludable por delante), del área de la salud (cruciales para seguir combatiendo la pandemia) o de minorías particularmente afectadas por la pandemia (por condiciones de hacinamiento, por ejemplo). Estos puntos reflejan la importancia relativa de estos criterios para la sociedad, y suelen estar lejos de priorizar exclusivamente uno de ellos. Sin embargo, si una categoría tiene demasiadas necesidades, puede terminar copando todos los recursos disponibles. Si, por ejemplo, se asigna una bonificación de un 1% de puntaje a personas en condición de hacinamiento, reflejando una pequeña preferencia por ellos, si existen muchos enfermos en esta categoría puede ser que todos los recursos se asignen a ellos, que no es la idea original.

Una reciente investigación de Pathak, Sönmez, Ünver y Yenmez -economistas de MIT Boston College- aporta a esta discusión desde el área del diseño de mercados. Su propuesta, básicamente, consiste en eliminar la lista de prioridad única, y sustituirla por varias, cada una con su propio sistema de priorización, y utilizable para un porcentaje de las camas disponibles. Así, por ejemplo, la sociedad puede establecer que en un 20% de las camas los funcionarios de la salud tienen una bonificación del 50%, mientras que en el resto de las camas son los jóvenes quienes tienen una bonificación del 10%.

Este sistema permite que la asignación final de recursos refleje verdaderamente las prioridades de la sociedad, y no lleve a que pequeñas diferencias en las preferencias sociales lleven a grandes diferencias en la asignación final. Obviamente existen múltiples dimensiones éticas como la maximización de años de vida saludable, el valor instrumental de la vida de un profesional de la salud y la protección a los más enfermos, entre otras. Este mecanismo no se inclina por ninguna, simplemente transforma una prescripción normativa de los tomadores de decisiones (en representación de la sociedad) en un mecanismo concreto que refleja esas preferencias.

Sin entrar en detalles técnicos, podemos decir que el mecanismo asigna las camas respetando el orden de prioridad, pero ocupando siempre todos los recursos. El algoritmo para implementarlo es una simple variación de Gale-Shapley (o aceptación diferida), ya utilizado en Chile para la admisión escolar y universitaria. Los autores muestran que su implementación lleva a asignaciones que implementan las prioridades sociales sin desperdiciar recursos, cumpliendo así el objetivo de equilibrar una serie de conceptos éticos difíciles de priorizar.

Este sistema es una nueva aplicación del diseño de mercados que, en el presente caso, apoya la creación de protocolos que respeten diferentes dimensiones que pueden entrar en conflicto entre sí, y que no pueden ser ignoradas. Se suma a otras como el diseño de sistemas de admisión escolar y universitaria, mecanismos de emparejamiento en el mercado laboral, y mecanismos de transplante de riñón. Nos parece que un análisis cuidadoso de este mecanismo es un aporte al debate actual que tenemos en Chile en esta etapa de la pandemia. Con camas UCI y ventiladores mecánicos que serán altamente demandados, es crucial que sepamos anticipar el eventual escenario de escasez de indumentaria crítica. Aunque el Gobierno haya aumentado muy significativamente la disponibilidad de ventiladores mecánicos, no estamos inmunes ante un eventual desbalance negativo entre equipamiento clínico y pacientes.

*Esta columna fue publicada en Contrafactual

Nicolás Figueroa, profesor Asociado del Instituto de Economía UC
José Valenzuela, Estudiante de Ph.D. en Economía de la Universidad de Chile.

 

Volver al Blog Etiquetas: , , ,