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¿Qué tenemos en casa? Los activos de los peruanos – Hugo Ñopo

Artículo escrito por Hugo Ñopo, Ph.D. en Economía por la Northwestern University e Investigador Principal de GRADE. Link Artículo original

La pandemia viene provocando un renovado interés en algunos temas de fondo en la medición de nuestro desarrollo económico. Uno de ellos es la tenencia de activos de los hogares y la multidimensionalidad de la pobreza. Ya en 1998 Javier Escobal, Jaime Saavedra y Máximo Torero apuntaban en su estudio sobre los activos de los pobres en el Perú que “… en el caso de los servicios públicos, si bien el acceso medio ha ido aumentando, los niveles de desigualdad siguen siendo muy elevados. Asimismo, el acceso al crédito es muy diferenciado según los quintiles de gasto, mientras que el ahorro financiero y los bienes durables, que son activos que pueden fungir como colaterales, están entre los activos peor distribuidos.” Es interesante notar que en estos 22 años hay progresos y retos pendientes.

Ahora han surgido nuevos servicios que detentan los hogares. La Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) de 2019 permite identificar que 36% de los hogares peruanos tienen servicio de Internet y 38% tienen televisión satelital o cable. Sin embargo llaman la atención, como antes, la desigualdad en el acceso y la correlación que esto tiene con los ingresos de los hogares. A esto se suma que casi uno de cada cinco hogares en el país no tiene acceso a la red pública de agua potable dentro de su hogar (aquí también, los más pobres). Este es un limitante particularmente relevante para enfrentar la pandemia actual. Pero también, la misma ENAHO nos permite identificar logros. Hoy en día casi todos los hogares del país cuentan con un teléfono celular (92% en 2019, mientras esto alcanzaba solo 16% en 2004) y tienen alumbrado público en sus calles (96% en 2019, mientras quince años atrás este llegaba a 76%).

Una comparación de las ENAHO de 2004 y 2019 nos permite identificar los cambios en bienes y servicios en nuestros hogares. En estos 15 años aumentó notablemente nuestra tenencia de cocinas a gas, licuadoras y televisores a color. Al mismo tiempo, con el desarrollo de las tecnologías, ha caído nuestra tenencia de televisores en blanco y negro, radios, cocinas a kerosene, máquinas de coser y otros (Tabla 1).

Parte de la discusión reciente se ha enfocado en la tenencia de refrigeradoras. En las circunstancias de esta pandemia necesitamos que los hogares peruanos no salgan con tanta frecuencia a hacer compras a los mercados. Sin embargo, esto resulta complicado porque casi la mitad de hogares del país no cuenta con una refrigeradora. Esto contrasta con la tenencia tan alta que tenemos de televisores a color. En todas las regiones del país hay más hogares con televisores que con refrigeradoras (Figura 1).

 

Fuente: INEI-ENAHO 2019
Nota: 1/ incluye a la Prov. Const. del Callao

A primera vista estos datos llevan a la pregunta ¿Somos un país en donde antes que pan, preferimos circo? Una respuesta sencilla a esta pregunta sería “sí”, pero vale la pena tomar esta oportunidad para analizar las racionalidades económicas de los hogares. Aquí un listado de razones que podrían darle sentido a esta diferencia en tenencia de activos:

  1. Precio de compra. Las refrigeradoras generalmente son más caras que los televisores.
  2. Precio de uso. Las refrigeradoras necesitan funcionar 24/7, ocasionando un gasto elevado en electricidad. Los televisores, en contraste no consumen electricidad todo el tiempo y su consumo en kilovatios-hora es 50% inferior.
  3. Precio de uso. Para usar las refrigeradoras es necesario antes comprar alimentos, para usar la TV no. Para hogares que viven “con el diario” esta es una limitación importante.
  4. Logística de uso. En un porcentaje importante de casas, especialmente en las más pobres, no hay electricidad 24/7 para poder usar una refrigeradora.
  5. Valor de mercado. Las TV se pueden empeñar o vender más fácilmente en caso de necesidad. Esta es una razón importante entre los pobres pues ellos no ahorran utilizando instrumentos financieros sino más bien lo hacen invirtiendo en materiales de trabajo o activos para su hogar.
  6. Practicidad. Una refrigeradora es impráctica para hogares de escasos recursos que se mudan de casa frecuentemente.
  7. Practicidad. En hogares muy pequeños, con uno o dos miembros, es más práctico no cocinar (y por lo tanto no almacenar muchos alimentos, ahorrando además en gas).
  8. Alquileres. Son varios los caseros que alquilan casas/cuartos bajo la condición “sin electrodomésticos” pero hacen excepción a la TV.
  9. Usos prácticos. La TV muchas veces es la niñera en casa, especialmente en hogares de madres solteras o donde ambos padres trabajan.
  10. Cultura gastronómica. Por lo general, le damos mucho valor a la comida fresca, y correcta o incorrectamente, tenemos creencias que nos llevan a subvalorar la comida congelada.

Así, parece que tienen más sentido explicaciones del tipo “pobres pero racionales” o de optimización restringida en contextos de escasez que la estigmatización simplista. Pero más allá de la comparación de tenencia de refrigeradoras con las de televisores a color, hay otra que preocupa y viene siendo importante en el marco de esta pandemia también: la tenencia de cuentas bancarias. El acceso a este servicio es aún inferior que la tenencia de refrigeradoras en el país (Figura 2).

Fuente: INEI-ENAHO 2019
Nota: Personas de 18 años o más

Así como es posible organizar un listado de razones por las que los hogares peruanos tienen menos refrigeradoras que televisores, es posible también organizar un listado de las razones por las que los peruanos tenemos tan baja inclusión financiera. Un primer dato que vale la pena compartir es la diferencia de género que existe. En los hogares de los tres primeros deciles de ingresos las mujeres tienen más cuentas bancarias que los hombres, en los demás decile sucede lo contrario.

Un primer candidato a explicación de este fenómeno es el programa Juntos que periódicamente transfiere dinero a los hogares pobres del país. Esta transferencia se hace electrónicamente a las cuentas bancarias de las mujeres designadas de los hogares. esto es consistente con la mayor tenencia de cuentas entre las mujeres, pero no consigue explicar todo el fenómeno: Juntos llega solamente a cerca del 8% de los hogares del país. Algo más debe estar sucediendo. Explorar las racionalidades económicas detrás de estos fenómenos es paso de partida en el camino de impulsar una mayor inclusión financiera en el país. Ojalá veamos pronto contribuciones que permitan entender esto para nutrir mejor las propuestas de solución. Una experiencia reciente de éxito ha sido la expansión de la tecnología celular. Vale la pena entender ello también con un doble propósito: ¿Qué elementos de tal expansión serian replicables para la inclusión financiera? ¿Hasta qué punto la inclusión financiera puede hacer uso de la expansión de tecnologías celulares que ya llega a casi todos los hogares?

Fuente: INEI-ENAHO 2019
Nota: Personas de 18 años a más con tenencia de cuenta de ahorro, cuenta de ahorro a plazos o cuenta corriente.