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Regreso al empleo después de la pandemia – Cecilia Machado (traducción)

El viernes salieron los preocupantes números del mercado de trabajo en Estados Unidos: en abril el número de personas empleadas se redujo en 20.5 millones y la tasa de desempleo subió 10 puntos porcentuales: de 4.4% a 14.7%, el mayor incremento de la serie histórica desde 1948.

En Brasil, los números más recientes divulgados por el IBGE son del primer trimestre móvil (enero a marzo) de 2020, cuando la tasa de desocupación permaneció relativamente estable en 12.2% (ante 12.7% en el mismo trimestre del año anterior), con la caída de los desempleados en 537 mil (de 13.4 millones a 12.9 millones). Es difícil creer que los impactos de Covid-19 en el mercado laboral sean comparativamente mejores, dados las numerosas inscripciones al programa de Auxílio Emergencial y solicitudes de seguro de desempleo que ya se están observando.

El falso buen desempeño brasileño deriva principalmente del retraso de las informaciones oficiales que están disponibles, ya que, en crisis drásticas y repentinas, incluso pocos días hacen la diferencia. El lapso temporal entre la recolección y divulgación de la Pnad Continua, la interrupción de la publicación de Caged y la ausencia de información en tiempo real sobre las concesiones de ayudas nos dejan completamente desactualizados sobre los ajustes que ya deberían estar ocurriendo en el mercado laboral. Por otras fuentes, la respuesta en el mercado de trabajo ya es visible, como la reducción en el en el índice de antecedentes de empleo calculado por el Ibre. Los datos oficiales relativos a los próximos meses - cuando sean públicos - deben mostrar deterioro significativo.

¿Pero será que observaremos impactos similares en el mercado de trabajo brasileño a los observados en el de Estado Unidos? Es difícil de saber, ya que las variaciones en el empleo dependen de la capacidad de las economías de ajustarse a la interrupción y organización de sus actividades productivas.

Si de un lado los costos de trabajadores y las cláusulas de protección al empleo son mayores en Brasil, existe también una porción relevante de la fuerza de trabajo en contratos ultra-flexible: los trabajadores informales. Adicionalmente, el Programa Emergencial de Manutenção do Emprego e da Renda, instituido por el MP 936, ha sido recibido con satisfacción por la sustitución de ingresos para los trabajadores que han reducido sus horas laborales o suspendieron sus contratos de trabajo durante la pandemia. El programa, que incentiva la continuidad de los vínculos de laborales, es una medida importante durante una crisis transitoria, como la que, al parecer, estamos viviendo ahora. 

Vale recordar que de los 23.1 millones de desempleados en los Estados Unidos, 18.1 están temporalmente sin empleo, y esperan regresar a sus antiguos trabajos en la medida en que la economía se recupere. Todavía más preocupante es el número de terminación de relaciones laborales  permanentes, que ha aumentado de 544 mil a 2 millones en los Estados Unidos. Para quienes experimentan este tipo de terminación laboral, los efectos son duraderos no sólo en el ámbito laboral sino en otras dimensiones, como la salud física y mental y la dependencia resultante a la asistencia pública.

El mundo después de la pandemia proporcionará muchas nuevas oportunidades en la reanudación del empleo. Por ejemplo, el aislamiento social ha desencadenado la adopción de varias tecnologías, tanto en entornos corporativos como domésticos, que potencialmente sustituirán servicios y actividades realizadas por trabajadores menos calificados. La pandemia, que deberá cambiar nuestra canasta de consumo y servicios, tendrá efectos también en los trabajadores de estos sectores. Los efectos a largo plazo pueden ser mucho mayores, y la recuperación mucho más lenta de lo que se imagina, en particular en economías como la nuestra en las que la mano de obra es poco cualificada y poco productiva.

Artículo escrito por Cecilia Machado, Economista y profesora de EPGE en la FGV - en Folha de S. Paulo. Link Versión original