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Hernán Barahona, Magíster en Economía UC: "Las herramientas que se aprenden en Economía son un complemento perfecto a esa capacidad que tiene el ingeniero de resolver problemas"

A pocas semanas de instalarse en Palo Alto, California, para comenzar su doctorado en Economía en Stanford, Hernán Barahona – más conocido como el “Nano”-  se toma el tiempo para reflexionar sobre su opción por las ciencias económicas.
Nano se graduó –con excelencia académica- del Magíster en Economía en diciembre 2014. En marzo de este año recibió la Beca Diego Schmidt-Hebbel como uno de los dos mejores ayudantes del Instituto de Economía. Antes de partir a su doctorado estuvo trabajando en República Dominicana en un proyecto de investigación liderado por el académico chileno actualmente en la Universidad de Princeton, Christopher Neilson. “Estamos recién en el proceso de levantar datos en conjunto con el Ministerio de Educación y otras instituciones y, para eso, es importante estar en terreno haciendo que las cosas pasen”, cuenta.
Sobre cómo partió  en Ingeniería y terminó con un Magíster en Economía, de su paso por este programa, de la necesidad de hacerse preguntas relevantes sobre los problemas económicos, de las herramientas técnicas que aporta la Economía para entender los problemas sociales a fondo, de todo eso, y más, conversó en esta entrevista.
¿Cómo llegaste a la Economía?
La verdad es que desde chico siempre me interesaron harto los problemas económicos. Sin embargo,  me gustaban también las matemáticas y la física. Por eso, en tercero medio  me terminé yendo por estos ramos. Esto hizo que de a poco mi camino se fuese separando de los alumnos que querían estudiar Comercial. A los 18 años es difícil saber qué es lo que uno quiere hacer el resto de su vida. Sin mucha información,  decidí entrar a Ingeniería en la UC. Sentí que, dado mis variados intereses, eso me podía dejar más puertas abiertas en el futuro. En Ingeniería me gustaron mucho los ramos que hice de Economía, pero fue recién en quinto año, haciendo el curso de Finanzas con Gonzalo Cortázar cuando me di cuenta del potencial que había en investigación en temas relacionados con Economía y Finanzas.
Ese año fue uno muy importante para el movimiento estudiantil, por lo que la discusión económica, tanto positiva como normativa, estaba muy caliente a nivel país. Una de las cosas que más me llamó la atención fue la gran cantidad de opiniones que expresaban distintas personas sin realmente ser capaces de entender bien un problema que sin duda es muy complejo.
Esto, junto a otras cosas que pasaban a mi alrededor, me hicieron plantearme la idea de seguir estudiando y buscar hacer un post-grado más académico en el extranjero. Me interesaba mucho entender los problemas sociales a fondo y de forma rigurosa. Además sentí que las herramientas que había adquirido en mi pregrado eran un buen piso para poder aprender y luego ser un aporte real en el futuro.
Hablé con distintos profesores de Ingeniería y de Economía para pedir consejos. Uno de mis mejores amigos también estaba empezando el magíster de Economía después de haber estudiado Ingeniería Comercial y me contó más o menos de qué se trataba el programa. Al final me decidí por hacer el Magíster en Economía, pensando que me podía aportar mejores herramientas y mayor diversidad de temas. Sin duda la planta de profesores del Instituto de Economía es excelente y ofrece distintos campos de especialización. Finalmente,  en sexto año de Ingeniería empecé a hacer el magíster en paralelo.
De ahí en adelante fue todo mucho más fácil. Cuando entras al magíster te das cuenta de que hay un grupo importante de alumnos excelentes con mucha motivación y las mismas ganas que uno de aprender lo más posible. Eso te motiva muchísimo y se hace muy fácil dedicarle el tiempo necesario a cada curso para sacarle el mejor partido posible. Además, los ramos son desafiantes intelectualmente y te hacen sentir exigido constantemente. Ahora que empiezo esta nueva etapa (el doctorado en Economía) puedo decir que haber entrado al magíster fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Estoy muy feliz con la experiencia y sin duda no podría estar haciendo lo que estoy haciendo ahora si hubiese elegido un camino distinto.
¿Cómo crees que esta disciplina te ha permitido encauzar tus inquietudes científicas?
Las herramientas que se usan en Economía son sumamente rigurosas. Yo creo que es importante no dejar la rigurosidad de lado. Es verdad que a veces ser demasiado riguroso puede hacer que el proceso de aprendizaje se haga más lento, pero la falta de rigurosidad puede tener consecuencias aún más negativas. Me encantaría ver a más gente en el debate público hablando desde la evidencia y la lógica. Lamentablemente eso se echa de menos acá en Chile. Hay demasiada gente en la esfera pública, vengan de donde vengan, que se deja llevar por eslóganes cargados de ideología que no permiten que la discusión avance. Estudiando Economía he logrado conocer a gente que piensa distinto y que sí quiere hacer las cosas en forma diferente. En ese sentido ha sido súper llenador poder tener discusiones en donde nadie tiene la razón hasta que no de los argumentos correctos.
En todo caso me siguen gustando mucho la física y las matemáticas, ¡sobre todo si las entendiera mejor!. Pero en la vida no se puede hacer de todo. Creo que si uno se logra apasionar por un tema y logra aprender hasta llegar lo más cerca de la frontera posible, inmediatamente se vuelve una experiencia muy llenadora. Además los problemas económicos me parecen súper relevantes y creo que todavía queda mucho que hacer y preguntas choras que contestar.
¿Cómo describirías tu experiencia personal en el magíster?
Fue una experiencia muy enriquecedora.  Los profesores fueron siempre un siete, muy dispuestos a ayudar e involucrarse. En Ingeniería era distinto. Principalmente por haber sido alumno de pregrado, los cursos eran muy masivos y era difícil (al menos para mí) involucrarme demasiado con un profesor. Yo sentí que acá en Economía las puertas estaban más abiertas (pero insisto, es injusto comparar post-grado con pre-grado).
Los compañeros también era excepcionales. El magíster en general es un programa bastante chico que se queda con varios de los mejores alumnos de Ingeniería Comercial. Además las ganas que tienen de aprender son sorprendentes. Me acuerdo, por ejemplo, que en segundo año del magíster formamos un grupo con varios alumnos del magíster (y gente de otras carreras y universidades) en donde nos juntábamos todos los lunes a estudiar algunos temas más normativos que no se enseñan en la universidad. En particular leímos a varios filósofos post ilustración y los distintos conceptos de justicia que se han ido moldeando a lo largo de la historia. Esa experiencia no se consigue con alumnos de cualquier parte. No todo el mundo tiene las mismas ganas de aprender.
¿Lo bueno, lo malo y lo feo del magíster?
Lo bueno: la calidad y exigencia del programa, profesores de muy buen nivel y buenos compañeros. Además hay cursos electivos muy buenos y competitivos, al nivel de un doctorado en el extranjero.
Lo malo: creo que se podría potenciar más la alianza con la U de Chile para hacer cursos allá. A mí me tocó ver a muchos alumnos de la Chile viniendo a tomar ramos al magíster y pocos alumnos de la Cato yendo a hacer ramos allá. Sentí que había poca información que permitiera a uno estar al tanto con tiempo de los cursos que se podían tomar. Eso podría fortalecer la formación de los economistas chilenos con miras a irse a estudiar al extranjero.
Lo feo: hay muy poca integración entre los alumnos chilenos y los extranjeros. Creo que cada uno podría aprender mucho del otro, pero las instancias que hay para juntarse y conocerse no se aprovechan al máximo.
¿Cómo interactúa un pregrado de Ingeniería con un postgrado de Economía?, ¿qué sinergias ves entre ambos?
En mi caso creo que se complementó súper bien. Probablemente si hubiese sabido desde siempre que iba a terminar yéndome al extranjero a hacer un doctorado de Economía hubiese tomado otras decisiones con respecto a mis estudios de pregrado. Sin embargo, ex-post, lo que hice terminó siendo súper bueno. En Ingeniería pude agarrar herramientas matemáticas y de programación bien fuertes en comparación a mis otros compañeros del magíster. Estas dos cosas son probablemente lo más débil que tiene un economista UC. Además tuve la suerte de que pasar de la matemática a lo que se conoce como "intuición económica" se me hizo súper fácil. Además sentir que tenía una base más fuerte que los demás me dio también la confianza de sentir que era capaz. Muchas veces me tocó ver en mis compañeros que las cosas no les resultaban por no atreverse más que por no ser capaz.
¿De qué manera le contribuye a un ingeniero tener un master en Economía, pensando en perspectivas futuras, en el campo laboral, por ejemplo?
Contribuye mucho. La Economía entrega herramientas súper potentes para hacer cualquier tipo de análisis. Es verdad que el ingeniero UC desarrolla una habilidad importante para solucionar problemas sin tener necesariamente un punto de partida claro. "Se las arregla", por decirlo así. Pero el instrumental y las herramientas que se aprenden en Economía, especialmente en micro y econometría, son un complemento perfecto a esa capacidad que tiene el ingeniero de resolver problemas. Yo he visto muchas veces a amigos míos de Ingeniería increíblemente inteligentes que se quedan cortos de herramientas para resolver algunos problemas más técnicos. Me imagino además que aprender un poco de macroeconomía también le puede servir a un ingeniero que se quiere ir por el mundo más financiero. ¡La verdad es que de macro yo ya cacho menos!
 
Foto: Nano en primer plano a la izquierda junto a sus compañeros de magíster en un asado de convivencia.