Académicos del Instituto de Economía UC advierten sobre las capas de incertidumbre detrás de las proyecciones de deuda pública en Chile
Los docentes Gustavo González y Javier Turén analizaron en profundidad la controversia sobre las cifras presentadas por el Gobierno anterior en términos de la deuda del Estado y las proyecciones para ejecución de políticas económicas por parte de la administración actual.
Respondiendo a su misión de entregar una voz experta y técnica en políticas públicas, el Instituto de Economía UC realizó el conversatorio “El Endeudamiento de Chile”, instancia en la que los profesores Gustavo González y Javier Turén analizaron la situación actual de la deuda pública chilena, sus perspectivas para los próximos años y las limitaciones de cómo se proyecta y comunica esa información, de cara a la ciudadanía.
El encuentro, que contó con gran convocatoria entre los estudiantes de pre y postgrado, tomó como punto de partida el Informe de Finanzas Públicas del primer trimestre de 2026, publicado por la Dirección de Presupuesto (Dipres), en el que se actualizaron las proyecciones de ingresos, gastos y deuda pública. El análisis de ambos académicos reveló que detrás de esos números hay una complejidad técnica que el debate público suele pasar por alto.

Gustavo González abrió la conversación explicando por qué proyectar la deuda pública hacia adelante es una tarea difícil y con márgenes de error significativos: “Esto no es algo trivial. La deuda pública está denominada en distintas monedas, puede estar en pesos, en dólares, a tasa nominal o en UF. Esta proyección puede depender de forma bastante importante del tipo de cambio. Si tengo una cierta cantidad de deuda en dólares y proyecto que el tipo de cambio va a estar más depreciado de lo que pensaba, la deuda en pesos chilenos va a ser más grande de lo que pensaba inicialmente”.
Por su parte, Javier Turén puso el foco en cómo se construye ese ejercicio de proyección: “Lo que hace Hacienda es un proceso extremadamente difícil. Esto porque la deuda no se proyecta de forma directa: primero se proyectan las variables macro principales, como el PIB, la inflación, el tipo de cambio, el precio del cobre, el petróleo, etc. Con eso se estiman los ingresos, luego el gasto, y el resultado de todo eso termina siendo la proyección de la deuda. Hay muchas capaz de incertudumbre”.
¿Error o falta de transparencia?
Más allá de las dificultades técnicas, el conversatorio también abordó una brecha que los académicos consideran relevante: entre el deterioro acumulado del balance fiscal proyectado y el aumento de deuda reportado existe una diferencia de casi $9,6 billones que los informes disponibles no explican con claridad. Para el profesor Turén, esto no es necesariamente un error, sino un problema de trazabilidad: “Si uno tiende a pensar en la discusión más mediática, esto es un error. Acá hay un problema propio de la trazabilidad, que tiene implicancias en las predicciones”.
Los académicos plantearon que la opinión pública suele comparar cifras puntuales sin considerar que esas estimaciones tienen incertidumbre asociada y dependen de supuestos macroeconómicos que pueden cambiar. Al juicio de los docentes, contar con análisis de sensibilidad, intervalos de confianza y mayor transparencia metodológica sobre cómo se construyen estas proyecciones contribuiría a un debate más informado sobre las finanzas del país.