Estudio revela cómo las grandes cadenas de supermercados transmiten las crisis regionales a través de sus precios
Una investigación del académico del Instituto de Economía UC, Ezequiel García-Lembergman, demuestra que las decisiones centralizadas de precios de las grandes cadenas de supermercados pueden extender los efectos de una crisis económica local a regiones distantes.

Cuando una región enfrenta una crisis económica, sus efectos no necesariamente quedan limitados a ese territorio. Una caída de la actividad o del consumo puede terminar afectando los precios que pagan familias ubicadas a cientos de kilómetros, incluso en ciudades que no experimentan directamente esas dificultades.
Esta es una de las principales conclusiones de una investigación de Ezequiel García-Lembergman, académico del Instituto de Economía de la Facultad de Economía y Administración UC, que analiza cómo las grandes cadenas de supermercados pueden transmitir las crisis regionales mediante sus decisiones comerciales.
El estudio, titulado Multi-establishment Firms, Pricing and the Propagation of Local Shocks: Evidence from US Retail, fue aceptado en The Review of Economics and Statistics y sus resultados fueron recogidos en la serie Investigación con Impacto del Instituto de Economía UC.
La investigación analizó información de precios de miles de productos comercializados en más de 35 mil supermercados, farmacias y otros establecimientos minoristas de Estados Unidos durante la Gran Recesión, período marcado por profundas diferencias en el impacto de la crisis inmobiliaria entre regiones.
Los resultados muestran que una caída de 10% en los precios de las viviendas de mercados distantes, pero relevantes para las cadenas que operan en una localidad, provoca una disminución de entre 1,3% y 1,4% en los precios locales de los alimentos para consumo en el hogar.
El hallazgo revela un mecanismo de transmisión de las crisis económicas que no depende necesariamente de la cercanía geográfica, sino de las redes comerciales que conectan distintas regiones.
¿Qué podría ocurrir en Chile?
Aunque la investigación utiliza información de Estados Unidos, sus conclusiones plantean preguntas relevantes para Chile, donde grandes cadenas de supermercados mantienen establecimientos distribuidos a lo largo del país.
El documento destaca la presencia de Walmart, Cencosud, SMU y Falabella, a través de marcas como Líder, Jumbo, Santa Isabel, Unimarc y Tottus, en un mercado donde las principales empresas tienen una amplia cobertura territorial.
Al mismo tiempo, las regiones chilenas presentan importantes diferencias económicas. Por ejemplo, las zonas mineras están especialmente expuestas a las fluctuaciones de esa actividad, mientras que otras pueden enfrentar pérdidas de ingresos como consecuencia de desastres naturales.
En estos escenarios, si las grandes cadenas aplican políticas de precios similares entre regiones, una caída de la demanda en un territorio podría influir sobre los precios de supermercados ubicados en otras zonas del país.
Pero la investigación plantea una consecuencia menos evidente: las regiones más golpeadas por una crisis podrían experimentar menores reducciones de precios que las que se producirían si cada establecimiento ajustara sus valores exclusivamente a las condiciones locales.
Este efecto podría ser especialmente relevante para regiones pequeñas o con menor participación en las ventas nacionales de una cadena, porque sus condiciones económicas tendrían menos peso en las decisiones comerciales.
Se trata de una posible implicancia para Chile del mecanismo identificado en Estados Unidos y no de un resultado comprobado para el mercado nacional.
Cómo las grandes cadenas conectan regiones distantes
El mecanismo identificado por García-Lembergman está relacionado con la forma en que las grandes empresas toman sus decisiones comerciales.
A diferencia de un comercio independiente, que puede ajustar sus precios según las condiciones de su entorno, las grandes cadenas suelen definir parte de sus políticas comerciales de manera centralizada, considerando la situación de los distintos mercados donde operan.
Así, cuando una región experimenta una caída importante de la demanda, una cadena puede reducir sus precios no solo en los establecimientos ubicados en esa zona, sino también en otros territorios donde mantiene operaciones.
La investigación muestra que estas redes comerciales pueden ser incluso más relevantes para transmitir las perturbaciones económicas que la cercanía geográfica. De esta manera, dos ciudades distantes pueden estar conectadas porque comparten las mismas cadenas de supermercados.
Los efectos sobre los consumidores
Uno de los resultados más relevantes del estudio es que esta forma de fijar precios también tiene consecuencias distributivas.
Mediante simulaciones, García-Lembergman comparó los efectos de un sistema de precios uniformes con un escenario alternativo en que cada establecimiento ajusta sus precios según la demanda local.
En el 20% de los condados estadounidenses más afectados por la crisis inmobiliaria, los precios disminuyeron 4,19% bajo el esquema de fijación uniforme. Sin embargo, habrían caído 5,44% si cada establecimiento hubiera determinado sus precios de acuerdo con las condiciones de su propio mercado.
En cambio, en el 20% de los condados menos afectados, los precios bajaron 2,59% con precios uniformes, frente a una reducción estimada de apenas 0,36% con precios definidos localmente.
Esto significa que la fijación centralizada puede trasladar parte del alivio de precios desde las regiones más afectadas por una crisis hacia otras que enfrentan condiciones económicas más favorables.
Las simulaciones muestran, además, que este mecanismo redujo aproximadamente a la mitad las diferencias de inflación entre condados, aunque limitó la caída de los precios en las zonas más golpeadas.
Implicancias para las políticas públicas
Los resultados también tienen consecuencias para el diseño de políticas destinadas a enfrentar crisis económicas regionales.
La investigación muestra que las decisiones comerciales de las grandes empresas pueden modificar la forma en que los precios responden a las condiciones económicas locales. Por ello, las medidas que buscan estimular la demanda de una región podrían tener efectos sobre los precios de otras localidades conectadas por las mismas cadenas.
Asimismo, advierte que las políticas de apoyo a regiones afectadas por una crisis no deberían asumir que los precios locales se ajustarán de manera independiente.
El trabajo de García-Lembergman aporta así una nueva perspectiva para comprender cómo las decisiones de las grandes empresas conectan economías regionales y modifican el impacto de las crisis sobre los consumidores.
Sus conclusiones abren, además, una línea de investigación relevante para Chile: determinar si las políticas de precios de las principales cadenas de supermercados contribuyen a transmitir las fluctuaciones económicas entre regiones y cómo ello incide en el bienestar de los hogares.