Pobreza y salud: evidencia y propuestas para reducir las brechas
Desde el desarrollo infantil hasta el acceso efectivo a los servicios sanitarios, la relación entre pobreza y salud se manifiesta de distintas formas a lo largo de la vida. Académicos UC de economía, salud pública y sociología abordaron este fenómeno en un reciente conversatorio.

Las condiciones en que una persona nace, crece y se desarrolla pueden influir en su bienestar. Desde los primeros años hasta la vejez, distintos factores sociales y económicos pueden marcar diferencias en las oportunidades de las personas para mantenerse saludables.
¿Cómo pueden estas condiciones moldear la salud de las personas? Esta fue una de las preguntas abordadas en el conversatorio “Pobreza y salud: Perspectivas y propuestas desde la UC”, organizado por el Instituto de Economía UC, en colaboración con la Facultad de Medicina UC, la Escuela de Gobierno UC y el Instituto de Sociología UC.
La actividad reunió a académicos de distintas disciplinas, que desde sus propias áreas fueron entregando sus miradas sobre la relación entre pobreza y salud.
Dos décadas de diferencia
Claudia Martínez, directora del Instituto de Economía UC y moderadora del encuentro, fue la encargada de poner algunos datos sobre la mesa. Entre ellos, destacó que el 17,7 % de la población en Chile vive en situación de pobreza multidimensional, una medición que considera dimensiones como salud, educación, trabajo y vivienda.
La académica también evidenció que las brechas en esperanza de vida entre distintos grupos socioeconómicos pueden alcanzar hasta dos décadas y que problemas de salud, como la discapacidad, pueden afectar significativamente los ingresos y las oportunidades laborales.
Además, señaló que existen barreras de acceso incluso cuando los beneficios están disponibles, como ocurre con algunas prestaciones GES que muchas personas no utilizan por desconocimiento.
En otras palabras, la pobreza y la salud se relacionan en ambas direcciones: los factores socioeconómicos pueden influir en la salud, pero los problemas de salud también pueden aumentar la vulnerabilidad económica y limitar las posibilidades a futuro.
Más allá de los ingresos: los efectos de la pobreza en la salud
Para Paula Bedregal, Profesora Titular de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina UC, la relación va mucho más allá del acceso a la atención médica. El entorno en que crecen las personas puede tener un impacto en su bienestar físico y mental desde edades tempranas.
“La pregunta actual ya no es si hay un efecto entre pobreza y salud (…) la pregunta es cuál es el conjunto de políticas públicas que mejor puede modular este efecto en situaciones de pobreza”, planteó la académica.
Durante su presentación, Bedregal expuso evidencia que relaciona menores ingresos familiares con mayores problemas de salud mental y diferencias en el desarrollo cerebral de niños y adolescentes. Sin embargo, el ingreso no explica por sí solo estas diferencias: el entorno familiar, las redes de apoyo y la disponibilidad de servicios también pueden condicionar la trayectoria de las personas.
Cobertura no siempre significa acceso
Tener cobertura de salud no siempre significa poder acceder efectivamente a una atención. Ese fue uno de los puntos abordados por Pablo Celhay, Profesor Asociado del Instituto de Economía y de la Escuela de Gobierno UC.
Dos personas pueden contar con el mismo seguro de salud, pero enfrentar obstáculos muy distintos al momento de atenderse. Mientras una puede llegar caminando en pocos minutos a un consultorio, otra podría verse obligada a viajar durante una hora, faltar a su trabajo y esperar varias horas para recibir atención.
A partir de investigaciones desarrolladas en Chile y El Salvador, Celhay observó que acercar los servicios de salud a las comunidades permite resolver problemas de manera más temprana y eficiente, reduciendo la necesidad de intervenciones más complejas y hospitalizaciones que podrían haberse evitado.
Porque no se trata solo de que exista atención disponible, sino también de dónde está y qué tan accesible es. “Dónde ponemos capacidad sanitaria no es sólo una decisión de eficiencia. Es también una decisión distributiva”, explicó Celhay.
Cuando los promedios mejoran, pero las brechas persisten
La salud reproductiva es otro ámbito donde las desigualdades socioeconómicas se hacen visibles. Así lo analizó Viviana Salinas, Profesora Asociada y jefa del Programa de Doctorado del Instituto de Sociología UC, a partir del caso del embarazo adolescente.
La tasa de embarazo adolescente ha disminuido de manera sostenida en Chile durante las últimas décadas. Sin embargo, continúa concentrándose con mayor fuerza en los sectores más vulnerables. Las adolescentes de nivel socioeconómico bajo siguen registrando tasas significativamente más altas que aquellas de grupos de mayores ingresos. “La desventaja socioeconómica sigue siendo una causa fundamental”, indicó la socióloga.
Según explicó, las condiciones sociales están vinculadas a aspectos como las oportunidades educativas, el acceso a información y los recursos disponibles para tomar decisiones sobre la vida reproductiva. El caso revela que una mejora en los indicadores generales no necesariamente significa que las brechas entre grupos sociales desaparezcan.
Prevenir antes que reaccionar
Al finalizar las exposiciones, los tres académicos participaron en una ronda de preguntas dónde discutieron sobre los esfuerzos necesarios para reducir las brechas. Aunque cada uno abordó el problema desde una perspectiva distinta, coincidieron en la importancia de intervenir de manera temprana.
Viviana Salinas destacó el rol de iniciativas dirigidas a adolescentes, como los Espacios Amigables. Pablo Celhay puso el foco en acercar los servicios de salud a las comunidades y mejorar el uso de los recursos que ya están disponibles, mientras que Paula Bedregal enfatizó la necesidad de considerar los factores sociales y territoriales que influyen en la salud y utilizar la evidencia para diseñar políticas más efectivas.
Desde distintas disciplinas, las exposiciones apuntaron a una misma idea: reducir las brechas en salud requiere ir más allá de la atención médica y fortalecer políticas capaces de prevenir y actuar de manera oportuna, considerando las distintas realidades que existen en el país.