Chile enfrenta un doble desafío: volver a crecer y convertir ese crecimiento en empleo

4 de Septiembre 2026

En un encuentro convocado por CEPAL, la directora del Instituto de Economía UC, Claudia Martínez, junto a representantes del Gobierno y del organismo, analizaron los principales desafíos que enfrenta Chile en materia de empleo formal, productividad e inversión.

Claudia Martínez junto a Ricardo Eckardt y Claudio Aravena durante el panel dedicado a políticas públicas para el crecimiento y la productividad.

América Latina y el Caribe enfrentan importantes obstáculos para su desarrollo: la economía crece poco, la productividad sigue siendo baja y el empleo formal ha perdido terreno. En este contexto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) convocó a autoridades, organismos internacionales y representantes de la academia al Taller técnico regional sobre los desafíos para acelerar el crecimiento, aumentar la productividad y reducir la informalidad.

En el bloque dedicado a Chile, la conversación abordó las dificultades que enfrenta el mercado laboral y las oportunidades que podrían abrirse con una mayor inversión. Ricardo Eckardt, Claudia Martínez y Claudio Aravena presentaron distintas cifras y perspectivas sobre el escenario actual y las políticas que podrían contribuir a mejorar la situación.

Tres miradas sobre los desafíos del empleo en Chile 

El primero en intervenir fue Ricardo Eckardt, jefe de asesores de la Subsecretaría del Trabajo del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, quien comenzó el análisis desde uno de los problemas más visibles: la informalidad.

Aunque la tasa se ha mantenido relativamente estable durante los últimos años, las cifras recientes muestran un cambio en la composición del mercado laboral. En los últimos 12 meses se destruyeron 54 mil puestos formales y se crearon cerca de 37 mil informales.

El fenómeno golpea con mayor fuerza a mujeres, jóvenes y mayores de 55 años. Para Eckardt, parte del problema está en las barreras que dificultan la contratación formal: su costo, el desajuste entre las habilidades que buscan las empresas y las que tienen los trabajadores, los cuidados y la propia naturaleza de algunas actividades, que pueden ser estacionales o discontinuas.

Entre las medidas mencionadas estuvieron los subsidios a la contratación, la capacitación y certificación, la sala cuna universal, un estatuto laboral para el turismo y el contrato por horas. Bajo el lema “más y mejores empleos”, Eckardt planteó que el desafío está en reducir las barreras para acceder a la formalidad, pero también en conseguir que los puestos puedan sostenerse en el tiempo.

Luego fue el turno de la directora del Instituto de Economía UC, Claudia Martínez, quien puso el foco en las consecuencias que tiene el desempleo sobre las trayectorias laborales.

“El desempleo es mucho más que la falta de ingresos”, señaló. Entre los 15 y 24 años, la desocupación alcanza un 23,5%. Casi uno de cada cuatro jóvenes está sin trabajo, y las dificultades para acceder a ese primer empleo pueden afectar también sus ingresos en los años siguientes.

A nivel general, Chile también enfrenta dificultades para crear nuevos puestos de trabajo. “Estamos creando menos empleo con el crecimiento que estamos teniendo, y eso es una preocupación muy fuerte”, afirmó la directora.

En este escenario, Martínez destacó el empleo femenino y los cuidados como dos ámbitos relevantes. La discusión, señaló, no puede concentrarse únicamente en la infancia, sino que debe considerar también a adultos mayores y personas con discapacidad. También planteó la necesidad de mejorar los subsidios al empleo juvenil, la capacitación y el uso de los datos disponibles para orientar la búsqueda laboral.

El tercer expositor fue Claudio Aravena, asistente de investigación de la División de Desarrollo Económico de CEPAL, quien abordó el vínculo entre inversión y empleo.

En 2025, la inversión alcanzó los US$91 mil millones, mientras que existen cerca de US$100 mil millones en proyectos en evaluación ambiental. Según Aravena, si estos fueran aprobados y ejecutados, podrían aumentar el crecimiento entre 3,5 y 5 puntos porcentuales y generar una demanda de hasta 575 mil trabajadores en el tercer año.

Para Aravena esta cifra expone un nuevo problema. Que existan puestos disponibles no significa necesariamente que haya suficiente mano de obra para ocuparlos. Al considerar factores como edad, experiencia y nivel de calificación, Aravena advirtió que podrían surgir dificultades para encontrar los perfiles requeridos, especialmente entre los 25 y 50 años.

El desafío, entonces, no termina en destrabar la inversión. Chile necesita crecer, pero también conseguir que ese crecimiento se traduzca en empleos formales y que el mercado laboral esté preparado para responder a la nueva demanda.

Preguntas que abren nuevos desafíos 

Luego de las exposiciones, se abrió un espacio de preguntas con el público, donde la conversación llevó los temas planteados a algunas de sus consecuencias más concretas. ¿Cómo hacer más flexible el trabajo sin aumentar la informalidad? ¿Cómo preparar hoy a quienes deberán ocupar los puestos que podría generar una mayor inversión? ¿Y qué pasa con un mercado laboral que tendrá que enfrentar una población que envejece y una participación femenina que todavía encuentra barreras para crecer?

Las preguntas también permitieron profundizar en algunas de las alternativas que se han planteado para enfrentar estos desafíos, desde una mayor flexibilidad laboral y mejores herramientas de capacitación hasta políticas que faciliten la participación femenina y una mejor conexión entre la oferta y la demanda de trabajo. Con ello, el encuentro cerró con una discusión que dejó varias preguntas abiertas, pero también algunas líneas concretas para pensar el futuro del mercado laboral en el país.

Público y panelistas durante la sesión sobre políticas públicas para impulsar el crecimiento y la productividad.