La ciudad, y en general la organización espacial, son temas que han atraído al análisis económico desde sus orígenes. Han renovado este interés recientes evoluciones en el ámbito de la teoría general; además de la interrelación entre geografía económica e intercambio internacional, desarrollada por Krugman y otros, se agrega el estudio de la ciudad como instancia de internalización de externalidades a la luz de la “nueva teoría del crecimiento”, Glaeser et al. (1992).