Investigación de Josefa Aguirre revela cómo el género de los compañeros marca la trayectoria de las mujeres en STEM

27 de Marzo 2026

El estudio de la académica del Instituto de Economía UC muestra, con datos de 25 universidades chilenas, que la presencia de compañeros hombres de alto rendimiento reduce las tasas de graduación, empleo e ingresos de las mujeres en carreras científicas y tecnológicas, mientras que las compañeras mujeres tienen el efecto contrario.

La brecha de género en carreras STEM es un fenómeno ampliamente documentado, pero poco se sabe sobre qué ocurre dentro de las salas de clase una vez que las mujeres ya eligieron estudiar estas disciplinas. Una nueva investigación de la profesora del Instituto de Economía UC Josefa Aguirre, junto a Juan Matta (UDP) y Ana María Montoya (UAI), aporta evidencia concreta sobre uno de los factores que puede marcar esa experiencia: el género de los compañeros de carrera. El paper fue aceptado recientemente en Economics of Education Review.

El estudio analiza datos administrativos de 25 universidades y más de 100 carreras en Chile, haciendo seguimiento a los estudiantes durante más de una década tras su egreso. El hallazgo central es: “tener compañeras mujeres de alto rendimiento académico aumenta la probabilidad de que una mujer se gradúe de una carrera STEM, mientras que tener compañeros hombres de alto rendimiento la reduce”, explica Aguirre. 

Ese efecto negativo se extiende además al mercado laboral, traduciéndose en menor empleo, menores ingresos y menos experiencia acumulada años después. Lo que hace aún más significativo el resultado es su especificidad: los efectos son exclusivos de las mujeres en STEM y no se observan ni en mujeres de otras carreras ni en hombres en ningún campo.

Sobre los mecanismos, la profesora Aguirre ofrece interpretaciones respaldadas por la literatura. En carreras donde las mujeres son minoría, los estereotipos de género sobre habilidad matemática se vuelven más visibles y pesan más y los compañeros hombres de alto rendimiento podrían intensificar esa presión.

Lo anterior, “ya sea creando dinámicas competitivas, reforzando la sensación de no pertenecer al campo, o desplazando la participación femenina en la sala de clases”, explica Josefa. Las compañeras de alto rendimiento, en cambio, “actúan como modelos a seguir que contradicen el estereotipo, le muestran a otras mujeres que es posible tener éxito en ese entorno, y probablemente generan redes de apoyo académico”.

En términos de política universitaria, Aguirre señala que las facultades podrían “explorar formas de asegurar que las mujeres en STEM tengan contacto significativo con compañeras de alto rendimiento —ya sea a través de la estructura del programa, actividades de integración u otros espacios de encuentro— que puedan funcionar como referentes dentro de la carrera”. Al mismo tiempo, advierte que “los efectos negativos son sustanciales y persistentes en el tiempo: afectan no solo la graduación sino también el empleo y los ingresos años después”.