¿Pueden los mensajes de texto a los padres mejorar el desempeño escolar de sus hijos? El nuevo Policy Brief del Instituto de Economía UC
El estudio de la directora del Instituto de Economía UC, Claudia Martínez, publicado en el Journal of Human Resources, muestra que entregar a los padres información que las escuelas ya recolectan mejora las notas y la asistencia de los estudiantes, con efectos especialmente grandes entre quienes están en mayor riesgo de repitencia.

El Instituto de Economía UC presentó el quinto número de su serie de Policy Briefs “Investigación con Impacto”, esta vez a cargo de la académica Claudia Martínez, quien junto a Samuel Berlinski (Banco Interamericano de Desarrollo), Matías Busso (Banco Interamericano de Desarrollo) y Taryn Dinkelman (University of Notre Dame) publicó el estudio “Reducing Parent–School Information Gaps and Improving Education Outcomes: Evidence from High-Frequency Text Messages” en la revista Journal of Human Resources.
La investigación aborda un problema conocido de los sistemas educativos de países de ingreso medio: la inasistencia, las malas notas y los problemas de conducta son señales tempranas de repitencia y exclusión escolar, pero las familias rara vez acceden a esa información a tiempo. Aunque las escuelas la registran a diario, los padres suelen recibirla solo una vez por trimestre. Los datos de línea base del estudio muestran la magnitud de la brecha: un 26% de los padres no pudo indicar correctamente las notas de su hijo y un 48% no pudo aproximar su asistencia de las dos semanas previas, con un desconocimiento más prevalente entre los padres de estudiantes de mayor riesgo.
El programa y sus hallazgos
El estudio se basa en un experimento aleatorizado realizado en 2014 y 2015 con cerca de mil estudiantes de cuarto a séptimo básico en siete escuelas urbanas de bajos ingresos de la Región Metropolitana. Durante 18 meses, los padres del grupo de tratamiento recibieron mensajes de texto semanales sobre asistencia y mensuales sobre notas de Matemática y conducta, en total más de 44 mil mensajes, elaborados a partir de la información que las escuelas ya recolectaban.
Los resultados muestran que las notas de Matemática aumentaron 0,09 desviaciones estándar y la probabilidad de aprobar la asignatura creció 2,6 puntos porcentuales. La asistencia subió 1,0 punto porcentual y la proporción de estudiantes que alcanzó el umbral de 85% exigido para ser promovidos aumentó 4,7 puntos porcentuales. Los efectos se concentraron en los estudiantes de mayor riesgo, donde los impactos fueron dos a tres veces mayores que en el estudiante promedio.
La intervención también tuvo efectos más allá de lo informado: las notas de Lenguaje aumentaron 0,11 desviaciones estándar, lo que sugiere que los padres comenzaron a prestar más atención al desempeño escolar en general. Además, los estudiantes tratados reportaron recibir más apoyo familiar y percibir un mayor involucramiento de sus padres en asuntos escolares.
Implicancias para la política pública
Los autores destacan que comunicar de manera frecuente información que las escuelas ya producen es una política de bajo costo y alto retorno: lograr una mejora de 0,01 desviaciones estándar en Matemática cuesta cerca de 1,2 dólares por estudiante al año, por debajo del costo mediano de intervenciones comparables en la región.
El estudio subraya también que la frecuencia y la continuidad importan, ya que los padres responden igual al mensaje número cuarenta que al primero, por lo que los envíos deben ser regulares y sostenidos en el tiempo. Escalar un programa de este tipo requiere una plataforma de mensajería, la digitalización semanal del libro de clases y un registro actualizado de los teléfonos de los apoderados. Su financiamiento, agregan, podría complementarse con aportes de las familias: más de 70% de los padres declaró estar dispuesto a pagar por el servicio un monto que supera con creces su costo.
Puedes revisar el Policy Brief completo acá.