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Análisis de la actualidad nacional e internacional a través de las investigaciones y opiniones de académicos del Instituto de Economía UC.

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La ciencia y el misticismo – Francisco Silva

Imagina que estás mirando las noticias y se anuncia que se hará una entrevista con un experto en salud mental. ¿Qué piensas? En un académico (de la Católica 😊) con varios años de estudio formal universitario y con un discurso técnico donde cita los varios trabajos empíricos que se han hecho sobre el tema de la salud mental en tiempos de aislamiento. Lo más probable es que no asocies el concepto de experto a místicos o a brujos. De hecho, uno piensa en brujos casi como el adversario moral del experto científico. El primero es ingenuo y un poco tonto o peor, un charlatán, mientras que el segundo epitomiza la verdad y el conocimiento.

No siempre fue así. Hace tiempo, cuando pensaba en lo que define un experto para mi investigación, encontré la historia de Pitágoras. Pitágoras, ese del teorema de Pitágoras, que es considerado uno de los padres de la matemática, ¡fue el líder de un culto místico! Sus seguidores creían que los números tenían propiedades mágicas y que podían explicar toda la realidad. Algunos números representaban la justicia, otros la masculinidad, etc.

Para el lector del siglo XXI, esta relación de la matemática con el misticismo puede parecer peculiar, pero si uno se pone en la piel de alguien del siglo V A.C. no es así tan rara. ¿Cómo explicar que el cuadrado de la hipotenusa de un cualquier triangulo rectángulo sea siempre igual a la suma de los cuadrados de los catetos? ¡Siempre! ¡No importa cuál sea el tamaño o forma del triángulo rectángulo! Aunque exista una demostración matemática del teorema, me parece muy natural que alguien, fascinado por lo improbable del resultado, lo interprete como mágico o místico.

En un trabajo reciente, yo exploro la idea de que los expertos científicos y los “expertos” místicos no son así tan distintos. El punto de partida del artículo es que ambos dan consejos, pero que ninguno conoce la verdad. De hecho, uno de los errores que observadores no científicos hacen cuando hablan de ciencia es confundir la verdad con algo que fue “demostrado científicamente”. Por ejemplo, cuando se diga en algún momento, espero que cercano, que ha sido demostrado científicamente que la vacuna contra el COVID-19 funciona y no provoca efectos secundarios, eso no significa que sea imposible que alguien se contagie después de vacunarse. Lo que significa es que se testeó la vacuna en un grupo grande de personas de características distintas y con esas personas no hubo problema.

Lo que diferencia los dos tipos de expertos tiene que ver con su supuesta fuente de información. Los expertos científicos tienen por base el conocimiento empírico; en el ejemplo, hacen juicios con respecto a la eficacia de una vacuna en función de los experimentos que se hicieron con los varios grupos de voluntarios. Los místicos alegan que su conocimiento tiene una fuente sobrenatural. La parte más interesante de mi artículo es que la sociedad puede ganar con la existencia de místicos incluso cuando dichos místicos son charlatanes sin ningún poder sobrenatural.

La lógica se puede entender pensando en el día a día de un brujo. El brujo recibe clientes que lo visitan buscando consejos. Para recibir dichos consejos, los clientes comparten detalles sobre sus vidas y sus problemas. Me consta que muchos de esos problemas son conyugales. Un brujo que pasa sus días escuchando personas hablando de sus problemas conyugales naturalmente gana un conocimiento sobre el tema que personas normales no tienen. Un conocimiento que, tal como el experto científico, es un conocimiento empírico que viene, en su caso, de sus experiencias con sus clientes. Por lo tanto, incluso cuando el brujo no tiene poderes sobrenaturales, entrega buenos consejos que dejan sus clientes contentos lo que le permite mantener una reputación de tener dichos poderes que, a su vez, atraen futuros clientes.

Esto no significa que todos los brujos sean recomendables, así como también es falso que todos los expertos sean buenos. De hecho, en principio, expertos científicos tienen más experiencia que los brujos porque, aunque los segundos puedan tener más información directa por el contacto con sus clientes, los primeros tienen acceso a la experiencia de otros (sus profesores, artículos académicos, libros académicos, etc.). Para evaluar la competencia de los varios expertos, sean científicos o místicos, uno debe mirar la lógica de lo que dicen y la historia de éxito o fracaso de sus recomendaciones.

PD1: Este post fue escrito en total libertad sin que ningún brujo o místico me haya amenazado 😊

PD2: El artículo se puede encontrar acá. Acá puedes ver un corto video sobre el mismo artículo.

*Por Francisco Silva, profesor Asistente del Instituto de Economía UC

 

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