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¿Cómo ayudar a los brasileños más vulnerables durante la pandemia? – Claudio Ferraz

Los impactos económicos y sociales de la pandemia del Covid-19 son enormes. Las políticas de distanciamiento social han afectado a todos los brasileños, pero sus consecuencias recaen principalmente sobre los trabajadores informales. Para empeorar la situación, la mayoría de los niños en hogares vulnerables han dejado de ir a la escuela y, por lo tanto, han perdido acceso al aprendizaje y los programas de alimentación gratuita ofrecidos por el gobierno. Varios hogares en la periferia de las grandes ciudades brasileñas ya están pasando hambre.

La Ayuda de Emergencia prometida por el Gobierno Federal de Brasil ya comenzó a entregarse, y vemos esfuerzos para utilizar las bases de datos administrativas existentes, como el Cadastro Único, para identificar a los más afectados1. Sin embargo, la respuesta parece ser demasiado lenta y los esfuerzos para llegar a aquellos que no están incluidos en los registros administrativos son insuficientes. ¿Cómo pueden el sector privado, las ONGs y las fundaciones complementar los esfuerzos del gobierno para evitar una gran tragedia social?

Muchas personas y empresas están ayudando con donaciones de alimentos o dinero. Según Monitor das Doações, un sitio web de rastreo de donaciones, se han donado BR $ 4,2 mil millones (alrededor de USD 735 millones2) hasta ahora. Estas donaciones generalmente se distribuyen como transferencias en especie, como canastas de alimentos y productos de higiene, con la ayuda de organizaciones comunitarias y ONGs. Pero, ¿estos recursos están siendo asignados de manera eficientemente a quienes más los necesitan? ¿Es mejor distribuir productos alimenticios e higiénicos que simplemente transferir dinero para las familias más necesitadas?

La mayoría de los economistas han recomendado las transferencias monetarias como la mejor respuesta inmediata  frente a la crisis del Covid-19. No solo es una medida que ofrece autonomía a los hogares en sus decisiones de consumo, sino que también minimiza la probabilidad de tener aglomeraciones de personas recolectando beneficios alimentarios, algo fundamental durante una pandemia, ya que hay maneras de transferir donaciones monetarias sin aumentar el riesgo de contacto humano. Existe amplia evidencia empírica sobre la efectividad de las transferencias monetarias para reducir la pobreza3, mejorar los indicadores educativos4-5-6 y de salud7-8, en diferentes regiones del mundo. Gran parte de esta evidencia proviene de evaluaciones aleatorizadas realizadas por investigadores de J-PAL, una organización fundada por Abhijit Banerjee y Esther Duflo, quienes, junto con Michael Kremer, ganaron el Premio Nobel de Economía del 2019.

Pero, ¿qué pasa con los hogares que no pueden recibir la ayuda de emergencia rápidamente, ya sea porque no están en las bases de datos del gobierno o por limitaciones de acceso tecnológico? Una opción sería adoptar un programa universal de transferencia monetaria a través del cual todos los hogares en una localidad afectada reciban recursos del gobierno. A pesar de la nueva evidencia de que este tipo de programa puede tener un efecto multiplicativo importante a nivel local, esta no parece ser una opción considerada por el gobierno brasileño a corto plazo.

La otra opción disponible es maximizar la efectividad de las donaciones privadas. La estructura existente del sistema de asistencia social brasileño puede ser utilizada no sólo por el Gobierno, sino también por los donantes privados. Es posible aprovechar los datos administrativos para ubicar a las familias más pobres y dirigir donaciones en efectivo a sus áreas de residencia. 

Un ejemplo de una iniciativa exitosa de tal índole es el caso de GiveDirectly, una institución internacional que se especializa en identificar y transferir dinero a personas vulnerables a través de donaciones privadas. En Brasil, se acaba de crear una organización con un modelo similar, DoeDireto, para hacer donaciones directas en efectivo a familias vulnerables.

Hay que fomentar iniciativas como estas. Donar dinero a las personas de manera directa y con la ayuda de organizaciones comunitarias puede ser una de las formas más efectivas de filantropía en este momento. La posibilidad de utilizar el conocimiento profundo de un contexto local para identificar los hogares más vulnerables, combinado con la facilidad y rapidez de una transferencia de dinero, ofrece la oportunidad de generar un impacto a gran escala. 

El uso de datos administrativos también permite clasificar las localidades de acuerdo con un índice de vulnerabilidad social y priorizar las donaciones a las personas más pobres. Esta posibilidad cobra suma importancia en un mundo donde los recursos son escasos y donde la crisis del coronavirus puede profundizar aún más las desigualdades existentes.

Finalmente, la existencia de datos permite monitorear y verificar el impacto de las donaciones en las localidades designadas y en los hogares beneficiarios, a la vez manteniendo la información privada de los beneficiarios siempre protegida. Es importante pensar en modelos transparentes de filantropía, en los cuales los donantes puedan saber cuáles son los impactos de su donación sobre la vida de las familias beneficiadas.

En un contexto en el que la pobreza y el hambre una vez más afectan a varias comunidades en todo Brasil, la acción del gobierno es esencial. Además, es importante que las ONGs y las fundaciones hagan uso de datos y evidencia empírica para que la ayuda pueda llegar rápidamente a los necesitados al menor costo posible.

1) R$ 600 por mes (USD 105),durante 3 meses. Hasta dos personas por hogar pueden recibir el beneficio, y madres solteras reciben el doble
2)Consultado el 6 de mayo 2020.
3)Fiszbein, A., and N. Schady. 2009. Conditional Cash Transfers: Reducing Present and Future Poverty. World Bank Publications, Washington D.C. Lin
4)Schultz, P. 2004. “School Subsidies for the Poor: Evaluating the Mexican Progresa Poverty Program.” Journal of Development Economics 74 (1): 199–250. Link
5) Glewwe, P., and P. Olinto. 2004. “Evaluating the Impact of Conditional Cash Transfers on Schooling: An Experimental Analysis of Honduras’ PRAF Program.” University of Minnesota Unpublished Manuscript. Link
6)Maluccio, J. A. 2007. “The Impact of Conditional Cash Transfers in Nicaragua on Consumption, Productive Investments, and Labor Allocation.” ESA Working Paper No. 07-11. Link
7)Gertler, P. 2000. “Final Report: The Impact of Progresa on Health.” International Food Policy Research Institute (IFPRI): Food Consumption and Nutrition Division. Link
8)Gertler, P. 2004. “Do Conditional Cash Transfers Improve Child Health? Evidence from PROGRESA’s Control Randomized Experiment.” American Economic Review 94 (2): 336–341.  Link

 

Claudio Ferraz, Profesor en la University of British Columbia y la Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC-Río) y Director Científico del Abdul Latif Jameel Poverty Action Lab - Latinoamérica y el Caribe (J-PAL LAC )